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Claves para tomar decisiones inteligentes

Claves para tomar decisiones inteligentes

A mediados del siglo XX la aplicación de los rayos X era una práctica considerada casi como una panacea en la medicina. En el año 1952 Alice Stewart, médica y epidemióloga británica, descubrió por medio de la comparación estadística que las mujeres embarazadas sometidas a rayos X presentaban altos porcentajes de probabilidad de que sus hijos nacieran muertos o con graves enfermedades con motivo de la exposición a esa radiación.

Inicialmente sus resultados fueron considerados erróneos. Pero su convencimiento le llevó a no rendirse y la impulsó a dar a conocer las conclusiones de sus investigaciones de todas las formas posibles. Durante años hizo campañas de concienciación pública, trató de convencer a gobiernos, a otros científicos y a sociedades médicas del mundo de los peligros que esta tecnología tenía para las mujeres.

Su investigación fue reconocida más de 15 años después y sus conclusiones sobre el daño fetal causado por los rayos X en las mujeres embarazadas fueron finalmente aceptadas en todo el mundo y, como consecuencia, se redujo el uso que los médicos hacían de éstos durante el embarazo y la primera infancia.

La decisión tomada por Alice Stewart de seguir adelante, no rendirse y perseverar en la defensa de su descubrimiento la podemos considerar en el apartado de las grandes decisiones. Por lo que significó para ella y para los demás.

3 tipos de elecciones

Tal Ben-Shahar, profesor y escritor estadounidense e israelí especializado en las áreas de la psicología positiva y liderazgo, en su libro “Elige la vida que quieres” habla de 3 tipos de elecciones:

  • Las que hacemos en cualquier momento.
  • Las que hacemos ante situaciones específicas, tales como un fracaso.
  • Las que tienen que ver con grandes decisiones, como elegir un camino profesional.

Para Tal Ben-Shahar la lección fundamental que constituye la base de todas las demás es que para sacar el máximo partido a la vida, tenemos que optar por elegir. Existen muchas más posibilidades de las que normalmente vemos, y se debe hacer el esfuerzo necesario para examinarlas y escoger la mejor para nosotros.

Optar por elegir no es fácil porque exige esfuerzo y coraje, reflexión, estrategia y adentrarse por caminos desconocidos. Pero a la postre es la actitud que aumenta las probabilidades de que encontremos una solución y de que desarrollemos nuestro potencial de éxito y felicidad.

Un reciente estudio de la Universidad de Columbia nos indica que tomamos una media de 70 decisiones al día. Solemos pensar que tomar decisiones es difícil. Sin embargo, por lo que nos desvela el estudio, estamos bastante entrenados. En realidad lo difícil es darse cuenta de que siempre se puede elegir. De hecho, de las decisiones depende una parte importante de nuestro bienestar. Investigaciones realizadas demuestran que aproximadamente el 40 % de la felicidad deriva de las decisiones que tomamos. Lo que decidimos hacer y pensar influye directamente en nuestro estado de ánimo.

Algunas claves para tomar decisiones inteligentes

  • Las decisiones inteligentes empiezan con la autoconfianza. El caso de la doctora Alice Stewart lo demuestra. Gran dosis de autoconfianza en sus capacidades para defender sus descubrimientos pese a la resistencia inicial.
  • Mantén la calma y la serenidad. Quien lo hace domina la situación y así la situación no le domina.
  • Para tomar buenas decisiones hay que reunir primero toda la información. Sherlock Holmes así lo hacía. Nunca extraía conclusiones precipitadas. Pero no demores innecesariamente la decisión. Establecer un calendario de acción puede ser de gran ayuda.
  • Trata de pensar de forma crítica, pero amable.
  • Haz siempre un balance de pros y contras y ponlo por escrito. El cerebro funciona mejor cuando ve las cosas.
  • Cambia el “debería” por el “desearía”, funciona mejor para tomar decisiones.
  •  Pide otra opinión, pero no des la tuya. Primero escucha. Cambiar la perspectiva ayuda.
  • Si debes decidir rápido primero respira y cuenta hasta 10, 100…Y si lo puedes consultar con la almohada mejor.
  • Evalúa las opciones de manera objetiva. Prepara siempre un plan B. Cuidado con los engaños e ilusiones del “total, a mi no me va a pasar”, o  “no me va a ir mal”. Una cosa es ser optimista y otra confiado. Prepararse para lo peor esperando lo mejor, es el lema de personas que toman bien decisiones.
  • Considera la importancia de tener siempre presente la moral y los valores innatos a la hora de tomar una decisión importante, más si cabe cuando uno corre el riesgo de dejarse llevar por las emociones.
  • Reflexiona en torno a las decisiones tomadas con anterioridad. Las buenas decisiones provienen de la experiencia pero, a la vez, la experiencia proviene también de las equivocaciones. Ambas, experiencia y errores, deben tenerse en cuenta siempre que nos enfrentemos a una nueva decisión.
  • Siempre la peor decisión es no decidir por no saber qué hacer. Como dice Sun Tzu, en El arte de la guerra: “La indecisión siempre es imprudente.”
  • Crea tu propio patrón de decisiones:
    • Lugar en el que piensas mejor.
    • Postura corporal (lo de andar en círculos tiene razón de ser en el cerebro).
    • Escribe o dibuja.
    • Háblalo.
    • Duérmelo (comentarlo con la almohada).

Y, como dice Borges en su relato “La lotería de Babilonia”, ten presente que ninguna decisión es final, todas se ramifican en otras.

 

Crédito de la foto: pixabay/geralt

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Alberto Chouza

Gestión y captación del talento, desarrollo profesional, marca personal, inteligencia emocional, coaching, responsabilidad social corporativa o deporte son algunos de los ámbitos en los que me he ido especializando. Pero no, no soy un experto. Soy un aprendiz que se hace preguntas en un entorno que cambia muy rápido.

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