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creencias limitantes

10 creencias irracionales que nos limitan

Las creencias limitantes nos inhiben de afrontar retos, nos generan una sensación de inseguridad, de miedo, que repercute negativamente en nuestro rendimiento y en los resultados que obtenemos.

Son juicios hondamente arraigados, fruto de mensajes que nos han transmitido desde que éramos niños o de experiencias muy intensas que hemos vivido en un momento determinado, y a partir de las cuales, hemos sacado unas conclusiones y hemos generalizado, extrapolando dichas conclusiones a cualquier situación similar que pueda producirse en nuestra vida.

Cuando dichos juicios, se refieren a nuestra persona, a nuestras capacidades, potencial, cualidades, defectos, etc., estos afectan directamente a nuestra autoestima y autoconcepto.

Hay tres tipos de creencias que nos impiden alcanzar nuestros objetivos:
• Aquellas que nos generan dudas sobre si es posible o no, alcanzar un objetivo.
• Aquellas que nos generan dudas respecto a nuestra capacidad para alcanzarlo.
• Aquellas que nos generan dudas sobre nuestro merecimiento de alcanzarlo.

10 ideas limitantes

Albert Ellis, psicólogo norteamericano considerado uno de los más influyentes de la historia, identificó las siguientes ideas autolimitadoras que contribuyen, de forma encubierta, a aumentar nuestro estrés e infelicidad:

“Para un adulto es absolutamente necesario tener el cariño y la aprobación de sus semejantes, familia, amigos. Conseguir la aprobación y el cariño de todos podemos considerarlo un imposible. Incluso aquellas personas que nos quieren no siempre aprobarán nuestros comportamientos. Esta idea nos lleva a buscar en todo momento cubrir las expectativas de los que nos rodean, lo cual puede provocar infelicidad e insatisfacción personal al perder nuestra autenticidad.

“Debe ser indefectiblemente competente y casi perfecto en todo lo que emprende”. Naturalmente esta creencia provoca una fuente inagotable de reproches ante los inevitables fallos que todos cometemos. Los auto reproches minan nuestra autoestima y generan inseguridad, miedo a los retos y al fracaso.

“Ciertas personas son malas, viles y perversas y deberían ser castigadas”. Esto es una fuente continua de enfado, resentimiento o incluso odio. Un enfoque más real podría ser pensar que dichas personas se comportan de ese modo, quizá porque tienen problemas, porque nadie les ha enseñado a hacerlo de otro manera, porque están enfermos o sufren. Además, este tipo de creencias nos aleja de enfoques más positivos, centrados en soluciones en vez de en problemas.

“Es horrible cuando las cosas no van como a uno le gustaría que fueran”. Cada vez que las cosas no salen como esperamos nos sentimos mal y nos impiden disfrutar del momento, de las situaciones y las personas, aceptarlas tal y como son. El tipo de pensamientos que se generan son: «¿Por qué me pasa esto a mí? Esto no debería ser así…”. Cualquier inconveniente, problema o fallo que aparezca en el camino se interpreta de este modo. Como resultado generamos irritación y estrés.

“Los acontecimientos externos son la causa de la mayoría de las desgracias de la humanidad, la gente simplemente reacciona según cómo los acontecimientos inciden en sus emociones”. Una deducción lógica, a partir de esta creencia, es pensar que para lograr la felicidad o evitar la tristeza hay que controlar los acontecimientos externos. Dado que ese control es limitado y que no podemos controlar los deseos y comportamientos de los demás, el resultado es la sensación de infelicidad y una ansiedad crónica. Atribuir la falta de felicidad a los acontecimientos es una forma de evitar enfrentarse con la realidad. Las propias interpretaciones de los hechos son las que causan la infelicidad. Mientras que poseemos un control limitado sobre las acciones de los demás, disponemos de un gran control de nuestras emociones y acciones.

“Se debe sentir miedo o ansiedad ante cualquier cosa desconocida, incierta o potencialmente peligrosa”. Evidentemente la idea aumenta el estrés. Por el contrario, reservar las respuestas de miedo al peligro real permite disfrutar de lo incierto como una experiencia nueva y estimulante.

“Es más fácil evitar los problemas y responsabilidades de la vida que hacerles frente”. Una de las excusas perfectas para eludir las responsabilidades y no controlar nuestra vida.

“Se necesita contar con algo más grande y más fuerte que uno mismo”. Esto nos mueve a buscar siempre, en cualquier situación, el consejo, conocimientos, opiniones e incluso aprobación de personas que consideramos que tienen más criterio que nosotros.

“El pasado tiene gran influencia en la determinación del presente”. Solo porque una vez algo le afectó de forma importante no significa que deba continuar con las conductas que desarrolló en esta situación primera. Esas formas y modelo de conducta son solo decisiones tomadas tantas veces que se han hecho casi automáticas. Debes averiguar cuáles son y empezar a cambiarlas. Hay que aprender de las experiencias pasadas, pero no debemos permanecer atados a ellas indefinidamente.

“La felicidad aumenta con la inactividad, la pasividad y el ocio indefinido”. Esto es el llamado síndrome de los Campos Elíseos. La relajación absoluta puede formar parte momentánea de la felicidad, pero existen más formas de felicidad: el trabajo bien realizado, el esfuerzo por conseguir los propios objetivos…

 

Cuanto más creo en la correspondiente idea limitante, más inseguridad siento y actúo de acuerdo con ella y por consiguiente refuerzo la creencia adquirida. Esto va a influir sobre los datos que seleccionamos la próxima vez y la forma en cómo los interpretamos, es decir, tiene lugar un nuevo proceso reforzador en donde no se ponen en tela de juicio estas creencias, sino que se las trata como si fuesen certezas permitiendo que ellas condicionen nuestras observaciones, y por lo tanto, nuestras decisiones y acciones.

Pero esto se puede combatir. Para ello hay que actuar sobre el proceso de construcción de las creencias. Pondremos el foco en los datos iniciales sobre los que nace la correspondiente idea limitante y dependiendo de la selección, articulación e interpretación de los hechos, podremos generar juicios y creencias diferentes, incluso diametralmente opuestas. Capacidad de observación para identificar las señales, constancia y determinación son necesarios para conseguirlo. Y, sobre todo, tener presente que pequeños triunfos conducen a grandes victorias.

 

Crédito de la foto: Achifaifa / photo on flickr

Alberto Chouza

Gestión y captación del talento, desarrollo profesional, marca personal, inteligencia emocional, coaching, responsabilidad social corporativa o deporte son algunos de los ámbitos en los que me he ido especializando. Pero no, no soy un experto. Soy un aprendiz que se hace preguntas en un entorno que cambia muy rápido.